Las Escuelas de Idiomas de La Rioja han superado este
curso su techo como consecuencia del gran incremento de personas que
buscan una formación complementaria en estos tiempos de crisis. El
aprendizaje de un segundo o tercer idioma, con una certificación oficial
que les sirva de aval en el convulso mercado laboral, ha «desbordado»
este año las mejores previsiones de estos centros oficiales de
enseñanza. Mientras la escuela de Logroño se ha visto obligada a dejar
fuera a más de 2.000 personas, Calahorra no ha podido atender todas las
matrículas por primera vez en sus 21 años de historia. Hasta el curso
pasado, el centro de la Rioja Baja lograba, al final, matricular a todos
aquellos alumnos que estaban en lista de espera. Este año le ha
resultado imposible.
La Escuela de Idiomas de Logroño, junto a sus tres
extensiones, ha batido este curso todos sus récords y ha cerrado la
matrícula oficial en 3.243 alumnos, 327 más que el curso anterior. En
concreto son: 2.691 estudiantes en Logroño, 372 en Haro, 100 en Santo
Domingo y 81 en Nájera. El centro de Logroño imparte clases de inglés,
francés, alemán e italiano, la extensión de Haro lo hace en inglés y
francés y las de Santo Domingo y Nájera sólo en inglés. Sede y
extensiones cuentan con una plantilla de 43 profesores para esos más de
tres mil alumnos, una cifra que ronda los 5.000 estudiantes si añadimos
los 730 de 'That's English', los 602 de enseñanza libre (dato del curso
anterior) y los alumnos del programa de colaboración.
Los motivos del incremento de la demanda están claros
«las cosas se hacen bien, tenemos un profesorado cualificado y somos muy
baratos, estamos muy subvencionados», explica Miguel Casals, director
de la Escuela.
30 a 40 alumnos por clase
Las ratios por aula oscilan entre los 30 y 40 alumnos.
«Somos expertos en dar clase con estas ratios y disponemos de medios
para afrontarlo como las nuevas tecnologías, redes sociales, el club de
conversación o 'lectores' que compensan el alto número de alumnos. En
las extensiones de Haro, Nájera y Santo Domingo esas ratios, en algunos
casos, no son tan altas», matiza.
Miguel Casals justifica el alto interés que se ha venido
percibiendo desde hace ya unos años por el aprendizaje de idiomas con la
circunstancia de que «hay muchas personas en paro en la Escuela y se
están formando, otros alumnos tienen trabajo pero buscan un 'plus' de
formación y nuestros precios son baratos».
El director del centro de Logroño subraya «la necesidad
de aprender idiomas», cree «fundamental» hoy en día «el dominio absoluto
del inglés y el conocimiento profundo de una lengua extranjera más».
No sólo se ha disparado la demanda en la enseñanza
oficial, sino también la matrícula libre que «ha seguido un progresivo
incremento del 50% cada curso, pero el año pasado aumento más», explica
Casals. «No podemos aceptar más alumnos porque no tenemos sitio físico
para los exámenes, la única solución sería buscar otros espacios. Desde
2008 la matrícula libre se ha multiplicado por tres», explica.
El inglés sigue siendo el idioma más demandado, pero
destaca el interés por el alemán que «se ha multiplicado por dos en los
dos últimos años», apunta Miguel Casals.
La escuela tiene 2.244 estudiantes de inglés; 517 de
francés; 294 de alemán y 187 de italiano. La mayoría de los alumnos
tiene edades comprendidas entre los 18 y 28 años. En concreto, «dos
tercios del alumnado tienen entre 18 y 38 años» y de cada «tres alumnos,
dos son mujeres», explica el director. También hay enseñanza paralela
de chino, ruso, árabe y euskera.
La situación de Calahorra
La Escuela de Idiomas de Calahorra ha matriculado este
año a 890 estudiantes, incluidas las extensiones de Arnedo y Alfaro. El
centro también se ha visto afectado por el incremento de la demanda y
por primera vez en 21 años «gente que estaba en lista de espera se ha
quedado sin plaza», explica su directora María Luisa Beiste. En cursos
anteriores, al final acababan matriculándose todas las personas que
estaban en lista de espera, este año no ha podido ser.
El perfil de los alumnos responde a «personas sin trabajo
que buscan formación y gente que está trabajando pero que se ha dado
cuenta de que es necesario conocer un segundo idioma para tener más
posibilidades si las cosas vienen mal dadas», coincide Beiste con su
homólogo.
La matrícula libre de Calahorra alcanzó el año pasado 210 personas.

en vez de estar pensado aveces en cosas destructivas para la sociedad seria buenas pensar en la educacion
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